JORNADA SENTIMENTAL

Quedó muy claro que, en su gira artística por los medios de comunicación a modo para victimizarse políticamente a raíz de su salida de la nómina oficial, la perredista Indira Vizcaíno Silva, ex titular de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedescol), es una malagradecida. Bueno, en esa jornada sentimental iniciada por cuanto medio le salió al paso, era lo menos que se podía esperar de alguien que vive de la política.

Si nos pusiéramos exigentes, pocos políticos se salvarían de no ser tachados de dos cosas: ni de malagradecidos ni de traidores. La señora Indira Vizcaíno es las dos cosas. Veamos: en cuanta entrevista ha tenido, la buena mujer ha dicho que en el Gobierno del Estado la veían como contrincante política y que esa fue una de las razones que la hicieron presentar su renuncia a la Sedescol.

La realidad, por supuesto, es muy diferente a lo que nos pinta en su lienzo la bendita mujer: al interior del gabinete del gobernador del estado, José Ignacio Peralta Sánchez, predominan los funcionarios con perfil técnico, no  político, por lo que es una vil mentira que hubiera una competencia entre ellos para sacarla de la jugada en términos electorales.

Pero donde a doña Indira Vizcaíno sí la veían como enemiga, lo que se vio cuando asumió la titularidad de la Sedescol, invitada a la administración de Nacho Peralta, fue en el propio PRD. Así, por ejemplo, la delegada de ese partido, Martha Zepeda del Toro, en diversas ocasiones la atacó con fe y hasta la llamó traidora por haber aceptado un cargo en un gobierno priísta y, con ello, alejarse de los “ideales” (ajá) del partido del sol azteca. 

De hecho, hubo una solicitud de expulsión de parte de varios militantes del PRD, según dio a conocer su presidente en la conferencia de prensa que ofreció doña Indira Vizcaíno para explicar a profundidad las razones de su renuncia, la cual no procedió, razón por la cual se dijo contento de que la ex alcaldesa del municipio de  Cuauhtémoc siga siendo perredista.

Con todo, la ingrata muje no tardará mucho en volverle a clavar la puñalada trapera a lo que queda del PRD en Colima, al saltarse alegremente a Morena, tema que actualmente trae bastante ocupada a su dirigencia nacional por la desbandada de senadores perredistas traidores que emigraron a las filas del partido del Santo Niño de Macuspana.

Por consiguiente, no hay duda que las palabras de Indira Vizcaíno buscan más bien victimizarse ante la opinión pública, buscar la simpatía de la sociedad, antes que deber reconocer que ella tenía un proyecto político cuya base de operaciones estaba en la Sedescol: ejemplo de ello es que la mayoría de los trabajadores que ella se llevó a la dependencia eran militantes perredistas. 

La ex titular de la Sedescol, por tanto, no tenía enemigos dentro del Gobierno del Estado, pues a ella no le quedó otra que reconocer que Nacho Peralta nunca le dijo nada respecto a las acciones que tenía que realizar en su área, sino afuera, en donde la sacrosanta mujer –según dejó entrever en la conferencia de prensa que ofreció— quiere seguir, es decir, en el PRD.

Una vez afuera del presupuesto, vamos a ver si Indira Vizcaíno es tan sabrosa como aseguran sus corifeos y vocerdos que le han surgido últimamente. Digo: si en su mejor momento estelar, después de haber ganado Cuauhtémoc, no pudo ganarle el I distrito federal electoral al pusilánime del Kikín Rojas Orozco, ¿qué tanto podrá hacer ahora que sus expectativas se limitan al inexistente PRD o a una Morena que ni registro local tiene?

La malagradecida Indira Vizcaíno fue rescatada del desempleo por un gobierno que la sacó del ostracismo en el que se hundiría al menos por tres años. Así, pues, veremos quién le ofrece un hueso en 2018: o el PRD o Morena.

 

8 abril, 2017

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